El sonido de las emociones

Se aprende a escuchar el mundo mucho antes de nacer. El oído del feto se desarrolla a partir de las primeras semanas de gestación, antes que cualquier otro sentido. No olvidemos que el feto se encuentra en un medio que es muy sonoro por naturaleza. Y los latidos del corazón de la madre, el ritmo del flujo sanguíneo o borborigmos en el intestino materno son los primeros sonidos que todo ser humano registra en cada una de sus células y neuronas. También se ha podido comprobar que el bebé percibe, al menos en los últimos tres meses del embarazo, los ruidos exteriores. El feto, reacciona con movimientos a estos estímulos sonoros. El poder auditivo conforma la fuente más grande de emociones para la persona humana.

¿Como puede ser que un sonido te anime y otro no?

Los sonidos tienen la capacidad de cambiar nuestro estado de ánimo siendo muy poderoso a la hora de activar cada una de las estructuras emocionales del cerebro. Una voz triste, de tonos bajos y disminuyendo el timbre con tempo lento y con pequeñas variaciones de tono se codifica en emoción triste de la misma manera en cualquier parte del mundo. Hay canciones que nos entristecen, o nos recuerdan a algo. Quizá, si nos sentimos tristes y escuchamos una canción alegre nos contagie la alegría.

 

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