Worrier contra Warrior

tumblr_nsk02yTOK51t4br9to1_500Este texto quizás es un pelín más largo, lo digo por aquellas personas que me han comentado que solo se leen los más cortos. Será la pereza de llevar el oxígeno a su cerebro… Esto me va perfecto para introducir la neurosis; del griego nêuron “nervio” y el sufijo -sis “estado irregular”, es decir, neuronas salvajes, exaltadas e histéricas chocando torpemente entre sí. Pero lo que mejor la describe, es el afán de repetir una y otra vez una y otra vez una y otra vez, lo mismo. La neurosis existe debido a la separación entre los deseos que uno quiere cumplir y entre lo que siente que realmente es (una distorsión, por supuesto). Por ejemplo: una persona que desea profundamente ser alguien íntegro, correcto e impecable, va a luchar por serlo, y demostrarlo a los demás por supuesto. Eso inevitablemente, degenerará en un afán total de perfeccionismo, en cierta rigidez y represión emocional (las personas perfectas no cometen errores, no la lían y no montan numeritos). En realidad, una persona no necesita demostrar algo que ya siente que es. Es decir, el tipo perfeccionista profundamente se siente un asco. Se siente malo, se siente perverso. ¡Perfecta neurosis! Hablaré de todas las veces que he ayudado a alguien, de todas las veces que no se me ha visto devuelto. Hablaré y repetiré una y otra vez lo injustamente que me ha tratado la vida y las personas. Me quejaré de mis parejas, que siempre me hieren con lo bueno que soy. De los trabajos, lo poco que han valorado mi superproducción de Hollywood, mi eficacia de perfeccionismo encubridor. Chaparé sobre lo poco correctos que son los demás y lloraré y volveré empezar a explicártelo todo cuando quedemos, porque en realidad quiero que me abraces y me digas: eres bueno, eres bueno.

La neurosis se despliega tras la frustración de no haber conseguido el ideal, que evidentemente proviene de un pozo sin fondo llamado carencia. Yo solo quiero ahorrarme tiempo esencial de vida para no comerme el autoengaño desquiciante de mis allegados.  Por lo menos llámalo distorsión cuando te quejes, llámalo distorsión cuando exiges o cuando lloras como un niño caprichoso cuando no tienes lo que quieres. Llámate neurótico cuando repitas lo mismo una y otra vez y nos das capaz de verte ni las chanclas. Llámalo distorsión llámalo neurosis, pero dejemos de llamarlo: “oh soy una pobre víctima, por qué me pasa todo a mi, no es justo, no me lo merezco, cuanto duele”. Hoy en día, ¿quién no está neurótico?, según la OMS, es la enfermedad más común de todo el planeta. Deja de chapar tus preocupaciones y solvéntalas. Y si es vuestro amigo o vuestra pareja la que cabalga la neurosis, mirar el otro lado: observar su herida, y contemplad su compensación de supervivencia.

 

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