Tus amigos psicópatas

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Después de unas cuantas interacciones humanas desafortunadas en la última semana, he decidido estudiar y analizar la empatía social. ¿Empatía social?, ¿cuál? Ese sería básicamente el resumen del texto.

¿Qué tal?
Ostras, pues impactada. Ayer atracaron a mi madre.
¿En serio?, ¿y cómo está?
Pues,…
A la mía la atracaron hace un par de años y también fatal. La pobre se asustó y fíjate tu que bla-bla-bla-bla x infinito.

Que la mayoría de personas tienen orejas pero les da pereza usarlas, no es ninguna novedad. Que la mayoría de seres que colman este planeta son seres más bien borrachos ciegos de egocentrismo, tampoco es ningún descubrimiento. Lo que sí ha sido todo un hallazgo para mí, es poder etiquetar y clasificar el largo linaje de individuos enajenados que existen a nuestro alrededor. Me refiero, a los nuevos psicópatas encubiertos. Hoy en día no hace falta que manejen bufetes del copón o grandes empresas, solamente hace falta ser un poco neurótico, un poco consumista y un poco inseguro para ceder ante la más ingrávida crueldad. La neurosis, de la que ya escribí hace algún tiempo pero vuelvo a repetir como buena neurótica, es una afección del sistema nervioso “que provoca consecuencias en el manejo que una persona tiene de sus emociones, lo cual la lleva a desarrollar una patología que le impide crear empatía con el medio”.

Pues bien, estos días he podido reunir y recopilar las cuatro categorías del psicopatilla común contemporáneo o P.C.C (aunque lo psicópata es más bien considerarlas como conductas “normales’’). El primero, el sordo, que no mudo, del ejemplo del principio: el psicopatán. El que te interrumpe con una historia suya personal porque en su inacapcidad mental no le da ni para tener un poco de vergüenza ajena. Sobreviven de la sangre que te chuspan. Te arrebatará todo tu preciado y precioso tiempo para verter su nadería porque en realidad le da igual tú, tu madre y la injusticia. El segundo, el psicopaleto, el que te escucha mirando su teléfono porque claramente le parece más interesante su realidad paralela hiperdesconectada que tú (quizás eres un chapas y te lo mereces). El tercero, y no por ello más evolucionado, el psicopatético. El que te escucha asintiendo mientras espera impaciente y ansioso para ver qué misterios trepidantes le revela su puto y vibrante teléfono.

Y yo me pregunto, ¿qué diferencia hay entre un amigo de esta índole, con un psicópata? El psicópata no siente empatía porque le da igual tu dolor (como tu amigo cuando te corta o te contesta con una historieta suya), es egoísta, narcisista, y solo puede hablar de sí mismo (como tu amigo, ese que espera codicioso su turno para hablar, si es que te ha dejado hablar), tiene una constante necesidad de obtener estímulos externos (véase necesidad acuciante de mirar el puto móvil)y posee una respuesta emocional superficial fría y pobre (cuando lo más profundo de la conversación es sobre SU trabajo). Dicho en otras palabras, no hay ninguna diferencia.

Las relaciones personales afectivas se encuentran en lo que llamaríamos el rellano, el descansillo o la antesala de la disociación. Ah, me olvidaba, el cuarto y último, al que doy el premio en la clasificación de la categoría de psicoestásfatal, el peor y más temible, el que está leyendo este post y no ve que es el primero que reúne todas las características dichas.
Suerte en vuestra lucha de sortear psicopatillas porque hoy, es otro día en el que sacrificas tu hígado para que cualquiera se lo cruspa para cenar.

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