Para enamorarte de alguien, haz esto

¿Qué proceso tiene el enamoramiento?. ¿Decidimos nosotros de quién nos enamoramos?. ¿Podríamos enamorarnos de cualquiera?. ¿Es un factor psicológico, físico, bioquímico?. ¿Es espiritual, místico?. El Dr. Arthur Aaron, neurólogo de la Universidad de Nueva York, quiso averiguar de qué manera dos personas desconocidas podían llegar a intimar en una hora contestando 36 preguntas. Quería saber qué procesos mentales hacían florecer el amor entre dos seres humanos.  El experimento consistía en juntar a 33 hombres y 33 mujeres totalmente desconocidos entre sí y emparejados aleatoriamente. Cada pareja tenía que responder al cuestionario y al acabar, mirarse fijamente a los ojos en silencio durante cuatro minutos. Sin pretenderlo, consiguió que dos personas se enamorasen y se casaran seis meses después. Las preguntas eran del tipo, ¿cuál es tu recuerdo más doloroso?. ¿Hay algo que hayas deseado hacer desde hace mucho tiempo?, ¿por qué no lo has hecho todavía?. ¿Cómo te sientes con la relación con tu madre?. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?. El objetivo claro de las preguntas es crear la intimidad entre dos personas, y cuando eso sucede es inevitable que queramos al otro en su vulnerabilidad. Se crea confianza, afecto y empatía, y cuando se cumplen dichos factores, los humanos nos queremos un poquito más. Es inevitable que cuando nos interesamos a nivel íntimo, el otro se sienta valorado, y  se cree un espacio para el amor. Pero de ahí a enamorarse, a sentir el estómago explotar, las piernas temblando, y el cerebro frito obsesionado, va un abismo que no controlamos. El enamoramiento sucede a pesar nuestro y está por encima de la ciencia. Lo siento Arthur, me caes bien, pero creo que te quedas corto. El problema de algunos científicos es que solamente se ciñen a la conducta, al cerebro. ¿Y lo que no controlamos?. El enamoramiento no atiende a razones, no se puede medir y desde luego, no se puede provocar. Hay algo más allá que sinapsis neuronales chisporroteando excitadas. Por eso, el experimento que os propongo yo, es que cuando quedéis con alguien, os intereséis más allá de niveles superficiales tipo: qué tal en el curro.  Que os interese saber qué siente, de dónde viene o qué miedos le han perseguido desde pequeño. ¿Por qué preguntamos tan poco acerca del otro?. (No hace falta tampoco conocer a alguien y preguntarle sobre cómo fue su parto, como hago yo). Los humanos pasamos por encima de los vínculos sin detenernos, sin aprendernos. Es una pena relacionarnos en la superficialidad. ¿Nos cerramos al amor?. ¡Porque el amor es intimidad!.

Aquí para Questions That Lead to Love

 

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