New Medievalism

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Comparar nuestra sociedad actual con la de la época medieval no es algo nuevo. El término neomedievalismo surge en el año 1972 a través del ensayo ”La Nueva Edad Media”, de Umberto Eco, escritor y filósofo. En este post ofrezco sencillamente una observación breve y superficial al respecto.

En la Edad Media, la cultura se adquiría por medio de la transmisión oral, y se caracterizaba por un analfabetismo generalizado. Hoy en día creemos lo que nos dicen los medios sin un razonamiento reflexivo. En el sistema educativo, el cual se basa en un escucha, copia y consiente, sin ningún tipo de aprendizaje sobre el pensamiento crítico, se instauran conocimientos que tenemos que aprobar sin análisis previo. No nos enseñan a pensar, sino a aceptar afirmaciones como verdad única. No es difícil atisbar cómo abunda la mediocridad y la ignorancia de conocimiento en un muy alto porcentaje de la sociedad. A veces cuesta encontrarse a personas con un coeficiente digno de una conversación de más de una hora.
Los vástagos de las nuevas generaciones, las que se educan consumiendo su tiempo libre con el nuevo aprendizaje consumista y tecnócrata, la trasmisión oral a través de los bufones, los youtubers, el famoseo y las celebrities. Lo que se lleva y lo que no, la última moda, hashtags, challenges y la última dieta. Se forman creyentes, o ejércitos prosumers que no cuestionan, compradores fieles de marcas y productos anunciados por sus bufones, los nuevos entertainers personales. Un vacío de contenido absoluto en pos del feudalismo corporativo. Los cantantes de trap, los nuevos trovadores y juglares. Como dice Armando B. Ginés, analista político, “y lo peor de todo es la idolatría del éxito que profesan las masas menos politizadas: sus iconos venerados les quitan hasta la última gota de razón crítica para pensar su realidad por sí mismos”. Esto lleva, inevitablemente, a un estancamiento cultural. La nueva iglesia, la televisión. La opresión, la sociedad del consumo.
Siglos atrás, también se permitían ciertas concesiones para celebrar, en fechas señaladas, los carnavales y las parodias que permitían la blasfemia, lo grotesco y lo prohibido, lo desagradable como acto de libertad y expresión. Los nuevos festivales cool y sus excesos para volver obediente y sumiso de vuelta al trabajo. Tres diitas de descantille controlado y todo el mundo contento.

Por otro lado, la persecución de las ciencias y las nuevas ideas de la Santa Inquisición de investigadores y científicos como Copérnico, Descartes o Galileo, se traslada hoy hacia una cadena perpetua para Ross Ulbricht, quien creó Silk Road, una alternativa de la darknet en pos del mercado libre online, extradición y acusación para Julian Assange, persecución y muerte a los indígenas para construir empresas hidroeléctricas, madereros ilegales y petroleros. A quien quiera cantar una canción rap sobre el presidente, a quien quiera hacer chistes del asesinato de un militar español. Contra los idealistas, los ciberpunks y los activistas. Caza a las alternativas visionarias.
Asimismo, presenciar ejecuciones públicas era una forma de entretenimiento para la plebe. El ahorcamiento o apedreamiento ahora se ilustra con fotos en primer plano de terroristas muertos. Parece que somos todos muy sensibles pero hemos asumido ver dichas imágenes que nos amenizan una mañana de scroll en el muro de Facebook y unirnos a todo tipo de comentarios de lo más subdesarrollados. Como titula el escritor Vicente Adelantado Soriano en su artículo: la pena de muerte como espectáculo de masas.

Antes, el miedo era debido a un Dios terrible y castigador, ahora es el terrorismo internacional. La caza de brujas, ahora es contra los métodos de medicina alternativa. Son los mismos mecanismos de control, pero con formas diferentes. He ahí la neodecacencia. Sólo nos falta hablar al estilo medioevo: Señor, ¡ruégovos! matarlos emos a todos. Ah, no, q ahora ncluso algunos clientes me piden cita al stilo antiguo.

 

 

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