Neuróticos Anónimos

tumblr_ne4dgoMJHK1qza249o1_500¿Eres una persona neurótica?, ¿no? ¿Monopolizas la conversación hablando solo de ti?, ¿repites el mismo lamento con todas tus relaciones?, ¿sigues con la misma queja desde hace años? ¿No te das cuenta ni siquiera de lo aburrido que está tu interlocutor cuando le hablas?  Si es que sí, felicidades, eres un neurótico pero por lo menos eres consciente, algo se puede hacer contigo. Si la respuesta es no, mierda, estás en la fase uno de negación de la neurosis. Llevo unas semanas estudiando y analizando la empatía social. Por eso me he dedicado a escuchar atentamente a distintas personas fuera de contexto terapéutico, para averiguar el modelo relacional que impera en la ciudad. Después de horas callada escuchando reiteraciones de ideas en bucle, si trataba de explicar algo personal, el único feedback que encontraba era una réplica avariciosa y rapaz donde mi dialogador reconducía la conversación hacia él, otra vez. Y cuando ocurre tan solo puedo ver a alguien con falta de cariño, sentimientos de culpa, miedo y ansiedad, mientras trata de autojustificarse con su chapa a través de mí. Yo no necesito a un bufón, no vivo aburrida para necesitar que me entretengan. Y tu no eres tan especial como para que yo quiera escucharte dos horas diciendo memeces.
Que la mayoría de personas no saben escuchar no es ninguna novedad, pero lo que sí me ha resultado fascinantemente terrorífico es el alto nivel de enajenación y perturbación que existe. Las relaciones que observo hoy en día ya no se produce aprendizaje, no se produce conocimiento ni intercambio. Solamente entretenimiento estético. La neurosis, (de la que ya escribí pero vuelvo a repetir como buena neurótica), “es una afección del sistema nervioso que provoca consecuencias en el manejo que una persona tiene de sus emociones, lo cual la lleva a desarrollar una patología que le impide crear empatía con el medio’’. Osea, podríamos hablar de la psicopatía como la nueva enfermedad social.

Creo que la situación está lo bastante apretada como para inaugurar un grupo y quedar mensualmente para aprender a ser consciente de la autoneurosis, de las veces que te quejas, te victimizas  y te repites una y otra vez por qué el chico no te llamó. A aprender a comunicarnos, a aprender a empatizar con el medio. A no acabar amargados y frustrados. Locos. A salir de nuestra rueda de hámster y aprender a crear, por lo menos, sinapsis nuevas. Aprender a identificar cuando es la sexta vez que te repites con lo mismo, cuando insistes en autojustificarte con un amigo como si tuviera el poder de darte permiso para tomar una decisión, cuando insistas en el autoengaño y cuando reincidas en tu egoísmo narcisista e inseguro. Estamos ciegos de ignorancia, rígidos de ética, embriagados de egoísmo. Prescindimos de empatía ya que lo único que nos importa es el placer personal individualista. Ese autodeleite que luego no asume ninguna responsabilidad real. Ese que extingue cualquier compromiso vincular. Porque lo que me llega de ti, solo son cenizas putrefactas de tu propia manifestación. El mismo reconocimiento que buscas, está muerto y enterrado por ti mismo. Llorado y angustiado por el mismo carácter que te vio nacer. Sal de ahí por dios, ven a neuróticos anónimos.

 

 

 

 

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