Los sexólogos no tienen ni idea

El cuerpo humano es un organismo perfecto que siempre tenderá a la propia autoregulación. Hay que tener muy en cuenta que no funciona aisladamente un órgano de otro. Ningún organismo es autosuficiente, sino que en todo momento forma parte del ambiente. Si por ejemplo tenemos frío, nuestro cuerpo de forma natural empezará a temblar. Nuestro cerebro mide los niveles de frío y pone en marcha el mecanismo del temblor para producir calor a la musculatura y así mantener el calor dentro de unos parámetros normales de temperatura interna. El cerebro no trabaja sólo a la hora de calentar el cuerpo, lo hace conjuntamente con las neuronas, la piel, el músculo, la sangre… De igual modo, no se debe abordar ningún tema del ser humano por separado, ya que el cuerpo siempre tenderá al propio equilibrio y a la autorregulación a través de lo físico, emocional y psicológico. Soy consciente que la sexualidad es aún hoy día en muchos aspectos, un tema delicado. O bien se trata con reservas, véase por miedo o por vergüenza, o bien se sobreestima por creencias colectivas desacertadas. Venimos de una sociedad sexualmente reprimida y la información no nos ha llegado libre de prejuicios. ¿Cómo abordar entonces, un problema sexual? Hay lío. Porque los sexólogos de hoy no tienen ni idea. S’estan picant els ditets. El problema en la mayoría de profesionales es que se aborda el síntoma directamente, y se cree que si se soluciona el problema sexual, se aliviarán las angustias y ansiedades. No. Las angustias y ansiedades son la llave para encontrar el origen del problema físico. Muchos profesionales no aprecian que la disfunción sexual no es el origen, es el resultado. Y la lían parda cuando un hombre con disfunción eréctil viene a consulta. El mejor consejo que pueden darle es que tome viagra y de vez en cuando haga ejercicios más eróticos sensuales con la pareja, sin buscar la erección directamente y así se libere la presión de cumplir con el orgasmo. ¿Eso es todo lo que podéis hacer, sexólogos del mundo? Algo curioso que tienen las emociones humanas es que nunca aparecen solas. Normalmente, ante una falta de erección, por ejemplo, el primer sentimiento suele ser el de la rabia. La rabia de no poder llevar a cabo un deseo. Esa rabia se transforma en impotencia, como una incapacidad de acción. Una impotencia alargada en el tiempo puede derivar en tristeza o en ansiedad. Por ello, siempre se debe tratar la consecuencia del problema sexual hasta llegar a su origen. Y su origen siempre tiene que ver con una sensación infantil de carencia interna. No se me trempa, no soy suficientemente hombre. Pero no solo en la cama, si no en todos los quesos de mi vida. Se trata de abordar la sexualidad desde ambas dos partes: desde el ámbito psicológico y desde el fisiológico. Sexólogos del mundo, me da vergüenza oír hablar de vuestras terapias. ¿Pégate una ducha de agua fría si tienes eyaculación precoz? El sexo no se puede aislar de la vida de la persona, de sus emociones, de sus vivencias, de su físico. Está todo conectado y hasta mi sobrina de ocho años lo sabe.

 

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