Las tensiones de pareja

“Amar a una persona nos puede inhibir para tener sexo con ella. Tener una cita secreta con alguien a quien no amamos pero nos excita puede poner en peligro la relación de pareja que tenemos con alguien que amamos pero que no nos excita. Tener hijos es una amenaza para el amor y el sexo. Descuidar a nuestros hijos y centrarnos en el deseo sexual es una amenaza para la salud y la estabilidad mental de la siguiente generación. De vez en cuando la frustración genera el impulso de buscar una solución utópica a este conflicto, entonces pensamos que tal vez una relación abierta podrá funcionar. O quizás una política de secretos. O una regeneración anual de nuestro contrato. O volcarse más en los hijos. Pero todas estas estrategias están destinadas al fracaso por la sencilla razón de que sacrificar algo, está por encima de las reglas. Si nos acostamos con otra persona, ponemos en peligro el amor de nuestra pareja. Si no lo hacemos, tendremos una exstencia monótona. Si mantenemos una aventura en secreto, nos corroerá por dentro. Si confesamos nuestra infidelidad, nuestra pareja sufrirá y no superará nuestros escarceos. El matrimonio es como una sábana que nunca se llega a extender a la perfección: cuando conseguimos alisar un lado, nos encontramos con más arrugas y pliegues en el otro.’’

Alain de Botton, “Cómo pensar más en el sexo”

Tenemos la sensación que el otro nos va a completar, nos va a restaurar. Que el encuentro con el otro nos va a restituir la condición de totalidad. A mi identidad perdida. Y eso, es mucha presión para nuestras parejas. Básicamente porque las hacemos casi responsables del cosmos.

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