La mujer por dentro (Parte I)

¿Cuánto sabemos acerca de nuestra sexualidad interna?. Las mujeres tenemos mucho de lo qué preocuparnos en general sobre nuestro cuerpo y nuestro aspecto físico. ¡Sólo nos hace falta preocuparnos por todo lo que no vemos!. Pero es precisamente ahí donde ocurre toda nuestra sexualidad. En lo oculto de nosotras. Y es que en general, ni mujeres ni médicos ni sexólogos ni científicos,  tenemos mucha idea. Particularmente supe de mi propia ignorancia el día que me enteré que los ovarios medían de 2 a 3 cm (yo que me imaginaba que eran como pelotas de tenis). Me impactó observar, que siempre habían sido distintos a cómo me los había imaginado. Pero la cosa no acaba ahí. Hace años, estaba estudiando una técnica de hipnosis y el profesor empezó diciendo: “bien,… relajáos,…respirad,… y focalizad la atención en vuestro útero,…’’. ¿Perdona?. ¿Útero?. Al principio me pareció una patochada, pero inevitablemente me pregunté: ¿cómo es un útero?. ¿¡CÓMO ES EL MIO!?. En mi mente sólo podía ver una especie de bolsa extraña en algún lugar entre mi ombligo y mis genitales. Qué horror. EL ÚTERO. Algo que había tenido siempre y no sabía cómo era. Ahí me di cuenta que era una ignorante total de mi anatomía. Pregunté a varias amigas y vi que tratamos nuestros genitales internos como si su contenido fuera un poco como nuestro inconsciente. Osea ni idea. Busqué inmediatamente en la Wikipedia. Útero: Órgano muscular, hueco, en forma de pera, infraperitoneal, situado en la pelvis mayor de la mujer, que cuando adopta la posición en anteversión se apoya sobre la vejiga uterina por delante, estando el recto por detrás. (¿Qué?). Empecé a investigar su etimología. La palabra vagina en latín, significa funda. Funda en la que meter el varón, su arma. (Lo que opino al respecto, da para un libro). Y en griego (y no mejora la cosa), la palabra deriva de histera, que significa matriz, y de donde proviene la palabra histeria. Ya tenemos ecuación. Vagina, histeria. Mujer, histérica. (¡¡!!¿¿??)  Hipócrates creía que el útero era un órgano móvil que se movía por el cuerpo de la mujer, y eso causaba que las mujeres fueran histéricas. (¿Vendrá de ahí la palabra hipócrita?). Platón, otro que tal baila, lo caracterizaba como un animal irracional vagando por el cuerpo de la mujer en busca de satisfacción sexual y embarazo. Como si la vagina tuviera vida propia y decidiera un día hacerse un paseo y visitar a los pulmones, a ver qué tal andan. Creía que se desplazaba hacia arriba, y para “bajarlo’’ hasta su sitio, era requisito indispensable mantener relaciones sexuales (qué listo). Ahora mismo somos 3,386,509,865 mujeres en el planeta tierra, y todas somos un poco desconocedoras de nosotras mismas. Tenemos vagina, la usamos, pero ni siquiera sabemos cómo es por dentro, ni la infinidad de secretos que encierra. ¿Será entonces nuestro placer más limitado? (Pues sí). Por otro lado, si nosotras vamos así de perdidas, los otros 3,442,850,573 hombres del mundo, aún más. ¿Cómo van  a saber cómo tocar, cómo presionar, cómo introducir los dedos, cómo meterla, ¿si no tienen ni idea de cómo es el lugar dónde la meten?. Si no indagamos un poco nosotras,  jamás podremos enseñárselo a ellos. Al final, la vagina es el lugar más exploradamente inexplorado, y el placer sexual va totalmente ligado a cuánto sabemos acerca de nosotros mismos. Cuanto más nos conocemos, más podemos disfrutar de lo que tenemos.

 

tumblr_mzo2w3t8Lt1rhscaxo1_500

No comments

Comments are closed.