La sumisión sexual

Todos hemos crecido bajo la autoridad. La autoridad de nuestros padres, de nuestros profesores, de nuestros jefes. Pero una vez adultos, no tenemos ni idea de cómo usarla. ¿No todo en la vida se trata de poder? Como bien dijo Oscar Wilde, “Todo en la vida trata sobre el sexo, excepto el sexo. El sexo trata sobre el poder.’’ Los humanos adoramos sentir ese poder. Nos enaltece el egotrip. El poder no es algo malo en sí mismo, la cuestión es cómo lo usamos. En la relación entre un maestro y su discípulo, por ejemplo, los intereses de ambos se hallan orientados en la misma dirección. El maestro se siente satisfecho si logra que su discípulo avance. Maestro y discípulo ganan. Si el discípulo no lo consigue, el fracaso será para ambos. Por otro lado, en la relación amo y esclavo también hay una relación de poder, pero con una abismal diferencia. Cuanto más logra sacarles, más satisfecho se siente explotándolos. Por ello sus intereses son antagónicos. Lo que es ventajoso para uno, es dañino para el otro. En ambos casos la superioridad tiene una función clara, pero distinta. ¿Cómo funciona a nivel sexual?. En una relación sexual, la dominación-sumisión puede también personificar estas dos formas. Una, en la que ambos dos aprenden de sí mismos enseñándose desde el amor, y otra en la que la parte dominadora saca provecho del dolor ajeno. La primera es fruto del amor, y la segunda fruto del miedo. El sexo con miedo se puede transformar, en una relación donde la libertad queda lejos de ser compartida. Yo personalmente, abogo por la primera, porque en realidad adoro la sumisión, pero la sumisión bien entendida. Donde la distancia entre las personas se estrecha y no se ensancha. Donde el poder, en realidad, yace en la relación misma, no en una unilateralidad. ¿Qué tipo de sexualidad deseáis tener?

tumblr_lch8mtSU8K1qenfuqo1_500

No comments

Comments are closed.