La nueva culpa

tumblr_ncb008g6JQ1qz7ylgo1_1280Sales de casa y vas al súper, pagas por una bolsa de plástico que encima te hacen reciclar. No lo haces. Culpa. Vas por el centro y te encuentras una ristra de voluntarios de Greenpeace, “¡done algo para nuestra organización!”, Cruz Roja, salve usted al amazonas, no gracias, no me interesa. Culpa. Haces una cerveza en una terraza y un señor te mira doliente y desconsolado con la mano extendida. Culpa. Hoy en día convivimos con una sobreculpa social estandarizada, con la eterna y constante presión entre el bien y el mal contra uno mismo. Y lo pero de todo, es que ni nos enteramos. Hace veinte siglos creíamos en la existencia del infierno, y si sucumbías demasiado ante los pecados capitales, te ibas de culo con el diablo. Ahora sabemos que no hay infierno, ahora está el cambio climático, la ropa cosida por niños, el café cultivado por esclavos, el deshielo en la Antártida. (Osea, el infierno está aquí y nosotros somos los culpables) “Estamos jodiendo el planeta” se dice. La nueva creencia New Age de ser responsables de los incendios en Canadá, del terremoto en Ecuador, del aumento del nivel del mar, y de la caza de ballenas. (Como si no fuera suficiente preocuparse por sobrevivir) Y la nueva y moderna bondad está precisamente en preocuparse de todo eso. Yo me pregunto, ¿quieres ser bueno bajo la culpa?, ¿consolar esa opresión acumulada donando pasta?, ¿relajarte de esa deuda existencial reciclando? Menuda mierda de caridad. Al final, esa culpa que se arruga en nuestro pecho y estómago, ese instinto que retenemos, el que no desahogamos, se vuelve en contra nuestro rizando el rizo y pudriendo la conciencia. Y no nos salvará dar una monedas a un mendigo.

Como escribe Nietzsche en La genealogía de la moral, “El hombre que falto de enemigos y resistencias exteriores, encajonado en una opresora estrechez y regularidad de las costumbres, se desgarraba, se perseguía, se mordía, se roía, se sobresaltaba, se maltrataba  impacientemente a sí mismo, este animal al que se quiere “domesticar” y que se golpea furioso contra los barrotes de su jaula, este ser al que le falta algo, devorado por la nostalgia del desierto, que tuvo que crearse a base de sí mismo una aventura, una cámara de suplicios, una selva insegura y peligrosa -este loco, este prisionero añorante y desesperado fue el inventor de la “mala conciencia”. Los nuevos sensibles nos han castrado, y creemos que la creciente moda New Age nos aporta amplitud al mundo, cuando lo que nos aporta es una doble moral cada vez más taimada y farisaica. El nuevo like New Age.

 

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