Consejos for Girls

 

Son bien curiosas las quejas de los hombres acerca de las mujeres en el sexo, ya que todos coinciden en una en concreto: la vergüenza. La vergüenza conlleva una serie de actitudes cohibidas que no permiten disfrutar. (Básicamente nos acecha el temor a ser juzgados.) De hecho etimológicamente, la palabra vergüenza también se refiere a las partes externas de los órganos sexuales humanos. Así que ya estamos jodidos desde que empezamos a hablar. En los hombres la vergüenza está más relacionada con su rendimiento sexual: tener una erección rápida, fuerte, firme y un buen control eyaculatorio, por ejemplo. Pero en las mujeres no, el tema va por otro lado. Se puede reflejar al querer evitar enseñar alguna parte del cuerpo, tapando los defectos (supuestos defectos), apagando la luz o mostrando una actitud cohibida del desnudo. Sufrir en según qué posiciones porque se asoma una lorza o porque las tetas cuelgan (¿cómo vamos a disfrutar así?). La vergüenza también influye en la falta de iniciativa (la estrella de mar de toda la vida) haciendo que el desinterés y el desánimo reine el polvo. ¡No tengamos miedo de dar rienda suelta a nuestra pasión!.  La timidez (y la cultura) influye también en mujeres que se centran única y exclusivamente en la penetración: abrir piernas, gemir y poco más. Claro,… ¡a ellos también les gustan las caricias!. También puede afectar a la hora de hacer una felación de forma cohibida o sin ganas. Hay mujeres que se lo toman como un encargo de trabajo. ¡Por Dios, no! ¿Realmente es más importante para nosotras el qué pensará el otro que disfrutar?. ¡Qué asco de aprendizaje!. No podemos estar siempre así, porque eso hace tener relaciones frívolas y triviales. El hombre nota si lo estás haciendo por complacencia, por protocolo o por gusto y el secreto de una buena felación es que la mujer la disfrute. La vergüenza también afecta a la hora de no poder disfrutar del sexo oral, porque incluso nos avergonzamos de nuestra propia vagina. Es así. Nos da cosita relajarnos y entregarnos al hombre mientras recibimos sexo oral. O todo un classic:  fingir el orgasmo (que lo hacemos requetebien) por miedo al qué dirán, o lo que es peor, por inercia. Cuando una mujer está tensa por la vergüenza, no está disfrutando abiertamente de la experiencia. Y se trata de una vergüenza autoimpuesta. Por lo tanto, si no tienes una buena relación contigo misma no esperes que ningún hombre te la de. Está en nuestras manos querernos un poquito más. Un amigo, después de preguntarle qué opinaba de la sexualidad femenina me dijo:

’’Vuestro mayor enemigo puede ser la timidez. Dejad de vivir la desnudez acomplejadas. Así os soltáis menos en el sexo. Y se cohibe el asunto. Y no estoy hablando de parecer porn star. Trabajad en vuestra autoestima. Soys preciosas.’’ (Gracias)

 Soltáos un poquito.

 

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